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jueves, 17 de octubre de 2013

Ejercicio físico ¿Cuál me recomiendas?

EL MOVIMIENTO ES VIDA y eso es algo que los fisioterapeutas portamos (o deberíamos portar) como bandera en cada tratamiento que realizamos independientemente de la técnica que apliquemos.

Uno de los principales objetivos de la fisioterapia, por no decir el principal, es recuperar o mejorar la función humana del MOVIMIENTO.

Cuando empiezo a dar la chapa educar un poco a mis pacientes  ;P  siempre menciono el ejercicio físico como algo fundamental si se quiere llevar una vida sana y evitar muchos de los problemas de espalda derivados de la falta de movimiento.

                        

En ese momento si la persona aún no realiza ninguna actividad física o deportiva me suelen preguntar qué ejercicio vendría bien para su problema o si tal o cual deporte vendría bien o mal para su espalda. Hace un tiempo me guiaba un poco por el conocido "la natación es el mejor deporte, evita deportes asimétricos como el tenis, el ciclismo es malísimo para las lumbares..." y aunque en ciertos casos eso puede ser cierto, he ido aprendiendo con la lectura y con la experiencia que lo importante a la hora de ponerse en MOVIMIENTO es disfrutar con aquello que se hace (siempre y cuando no esté específicamente contraindicado por alguna lesión o patología específica).

En uno de los primeros post, Propósitos de otoño, ya comentaba los beneficios del ejercicio físico y hablaba de la importancia de adquirir buenos hábitos. Esto no es posible sin un ingrediente importante, la motivación.

La MOTIVACIÓN (del latín motivus, que significa «causa del movimiento») es esencial para adquirir cualquier hábito deportivo. De nada sirve que la natación sea el deporte más completo y de menos impacto articular si la persona que lo pretende practicar se abure como una ostra o no se siente cómodo en el agua. Esto sólo llevará a realizar la actividad sin un disfrute (o lo que es lo mismo, sin liberación de endorfinas, nuestro antiinflamatorio natural) y finalmente provocará el abandono de la actividad. Ya es bastante complicado encontrar tiempo para hacer deporte como para que además no nos guste. Acabaremos por no sacar tiempo y seguiremos en nuestro estado de letargo permanente y con nuestro cuerpo hecho un trapillo que no aguanta la jornada laboral y que se queja continuamente.

Por esto, es importante elegir un deporte o actividad física que guste, que motive y haga disfrutar para así querer repetir y experimentar de verdad los beneficios de una vida activa.

Aún así es muy importante intentar realizar esa actividad de forma correcta, aprender bien la técnica, realizarlo con un control profesional si es posible y acompañarlo de un buen calentamiento, estiramientos y alimentación equilibrada.

Muchos factores, sí, pero todos asequibles y fáciles de llevar si se pone un poquito de ganas.

¡¡NOTARÁS LOS RESULTADOS!!

Y por si acaso a mí no me crees, que te lo diga Brad Pitt a ver si a él le haces más caso ;)


domingo, 19 de febrero de 2012

REconocerse (III)


Ponte de pie. 

Sí. Así diréctamente, sin introducción ni nada... hoy mejor SENTIR sin explicar. Después tendremos tiempo para eso. 

Antes de seguir, necesitarás una pelota, más o menos del tamaño de una mandarina (si es un pelín más pequeña, mejor) y que no sea excesivamente dura.



¿La tienes? Bien, ahora sí.

Ponte de pie. Descalzo sobre el suelo. Con los pies ligeramente separados. 

Cierra los ojos. Respira un par de veces profundamente. Siente tus pies apoyados sobre el suelo.

Coloca la pelota bajo tu pie derecho. Deja caer todo el peso de tu pie sobre la pelota, como si no estuviese.

Cierra los ojos. 


Imagina que la pelota está impregnada de pintura (de esta de dedos que huele tan bien, por ejemplo) del color que tu quieras. Ahora, ve deslizando la pelota por la planta de tu pie, imaginando que vas pintando según haces los pases. (Sujétate levemente a una mesa o silla si ves que pierdes el equilibrio)


"Pintas" TODA la planta del pie. Desde los dedos, hasta el talón, por el borde externo e interno, por el centro del pie...  Si sientes molestia en algún punto no lo presiones directamente. Ve rodeándolo, acercándote poco a poco cuando veas que va cediendo. Tómate tu tiempo, despacio, haz líneas, círculos, sin levantar los dedos hacia arriba. Deja que tu piel y tus músculos se adapten al paso de la pelota.

Cuando creas que has "pintado" toda la planta del pie, saca la pelota y vuelve a plantar el pie en el suelo.

Con los ojos aún cerrados, SIENTE.

Compara la sensación que tienes en tu pie derecho con la que tienes el izquierdo (Tómate tu tiempo)

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Compara la sensación que tienes en tu pierna derecha con la que tienes en la izquierda.

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La sensación que tienes en la mitad derecha de tu cuerpo con la que tienes en la mitad izquierda.

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Por último, flexiona tu cuerpo hacia delante, como si quisieras tocar el suelo pero sin forzar, dejando caer el cuerpo y los brazos hacia delante y hacia abajo. ¿Tienes la misma sensación en los dos lados de tu cuerpo al flexionar? ¿La misma facilidad? ¿Hay la misma distancia entre cada una de las manos y el suelo?

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¡Muy bien! Pues acabas de REconocer el lado derecho de tu cuerpo, es decir, has tomado conciencia de tu pie derecho y sin darte cuenta, de todo tu lado derecho. Esa sensación está siempre ahí, pero hoy la has REconocido, es decir, la has hecho más consciente. Has reforzado esa imagen corporal en tu corteza cerebral. Has hecho una pequeña contribución a la mejora de la representación mental de tu cuerpo y sólo esa acción consciente ha provocado ciertos cambios, que probablemente se reflejan en sensaciones más agradables, más ligereza, más apoyo, más equilibrio...

Mejorar nuestra imagen mental, la representación cortical (cerebral) de nuestro cuerpo, es importante para una mejor vivencia de nuestro propio cuerpo. Es una herramienta valiosísima para la prevención y el tratamiento de numerosas patologías, entre ellas el DOLOR CRONICO (pincha aquí para más info).

¿Quieres REconocer ahora tu parte izquierda? ¡Perfecto! Por hoy ya no te cuento más, te dejo con tus sensaciones. Haz la experiencia con el pie izquierdo. Y si quieres, después, nos lo cuentas. (Indirecta para que te animes a compartir tu experiencia en los comentarios ;))

Nota.: Esta experiencia está inspirada en las "premociones" de "El cuerpo tiene sus razones", de Thérèse Bertherat. Ed. Paidos Ibérica. 2006. 

jueves, 18 de agosto de 2011

Slow food

No soy muy chocolatera pero, en determinados días del mes, algo me pasa que no puedo resistirme a sucumbir ante ellos: los donetes. 

Me suelen apetecer a media tarde. Me sobreviene una especie de ansia incontrolable y como normalmente estoy trabajando, aprovecho el par de minutos entre paciente y paciente para correr a la panadería de la esquina y hacerme con un paquetito. Y ¿qué ocurre? Que nada mas tenerlos en mis manos lo abro y de camino al centro ya me como el primero... mmm! 



Con suerte mi paciente se retrasa un par de minutos, por lo que, mientras aprovecho para mirar el correo, me como el siguiente, y si me da tiempo, voy preparando la camilla con otro en la boca... A lo tonto me como el paquete casi entero de una sentada. Dejo dos o tres más que nada para acallar mi conciencia por dejar entrar en mi cuerpo tanta grasuza. Y de nuevo, ¿qué ocurre? Que estoy deseando tener otro momento libre para comerme los que quedan... ¡¿Cómo es posible que no me sacie un paquete entero de donetes?!

Muy fácil, me los como SIN DARME CUENTA, es decir, sin CONCIENCIA. (Sí, soy una inconsciente por comerme un paquete entero de golpe, menudo empacho, pero no me refiero a eso, ya lo sabéis).

Hace tiempo tuve la oportunidad de asistir a un taller de Eutonía (pinchad en la palabra para acceder a la definición). Por aquel entonces había oido hablar poco de globalidad y de conciencia corporal. Tan sólo tenía unas fotocopias con monigotes en distintas posturas y sabía que la eutonía era algo así como "una relajación consciente", es decir, ni idea.

Me encantó el taller. En él nos hablaron precisamente sobre esta situación de apetecernos realmente algo pero, por cumplir esa apetencia justo en ese momento, nos lo comemos mientras estamos haciendo otras cosas, con lo cual, en nuestra conciencia no queda el habernoslo comido. Al final, esa vivencia es como si no hubiese existido y nos seguirán apeteciendo más y más donetes... (qué peligro...)

Recomendaban que, si algo te apetece mucho mucho mucho, estés siguiendo una dieta o no, permítetelo, pero si ves que ese momento no es el mejor, acepta que lo quieres, acepta que lo vas a tener, pero dejalo para un momento en el que lo puedas comer de forma CONSCIENTE. Lo disfrutarás mucho más y quedarás saciad@.

De nuevo una experiencia:

LEELO TODO ANTES DE HACERLO, para que de verdad sea una experiencia consciente.





Coge algo que te apetezca comer en este momento (Si no puedes ahora, deja la experiencia para cuando puedas).
Con los ojos cerrados toca lo que vas a comer. Siente qué forma tiene, su textura, siente la temperatura, su dureza, su peso...
Manteniendo los ojos cerrados acércatelo a la naríz y huelelo. Intenta diferenciar si es dulce, salado, amargo, ácido, si huele mucho, si no huele nada, si te evoca algún recuerdo... (puede que en este paso ya estés salivando, jeje).
Ahora abre los ojos. Observa la forma, el color, el tamaño, el brillo...
Y ahora vuelve a cerrar los ojos y dale un mordisco. Escucha cómo suena. 
Siente si está duro, o más bien blando. 
Saborealo, ¿es dulce, salado, ácido, amargo? Siente cómo el sabor envuelve tu boca, como los trocitos se van esparciendo dentro de ella. Siente si es algo suave, que se deshace fácilmente, o sin embargo si es algo más duro, que tendrás que masticar más. Intenta diferenciar la piel, si la tiene. Compara si hay zonas con distintos sabores... Trágatelo sólo cuando lo hayas saboreado bien y disfrutado cada sensación.

Repite con otro mordisco y disfruta de esas sensaciones mientras lo terminas.

¿Habías comido de esta forma alguna vez? ¿Te ha gustado más o menos que otras veces que has comido? Si quieres, compártelo en los comentarios! :-)



Para terminar, os dejo un enlace que ha compartido conmigo mi querida amiga Vanessa acerca del Movimiento Slow Food, que aboga por una vuelta a la calma y al placer a la hora de comer, frente al fast-food, y por el uso de alimentos cultivados de forma tradicional (también de manera "slow")

¡Entrad y echad un vistazo porque es muy interesante!


Hasta el próximo post y de nuevo ¡gracias por tu lectura!

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